Aún no hay acuerdo sobre cómo desactivar la bomba Leliq y continúa el baile de nombres para el Central

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Milei y Caputo quieren una salida rápida para lidiar con el exceso de peso y no retrasar demasiado la liberación de las acciones. Pero los bancos piden tiempo para evitar medidas obligatorias o que impliquen asumir pérdidas en sus balances.

Milei y Caputo miden los tiempos de solución de las Leliqs y su salida del cepoMilei y Caputo miden los tiempos de solución de las Leliqs y su salida del cepo

La prioridad para JavierMiley implica el tratamiento del gigantesco exceso de peso que deja la administración de Sergio Massa en el Ministerio de Economía. Este fenómeno se expresa en el crecimiento exponencial de las Leliq, que ya valen 23 mil millones de pesos y siguen aumentando. Son instrumentos emitidos por el BCRA precisamente para absorber los pesos en poder de los bancos que no tienen demanda del público ni de las empresas.

FOTO DE ARCHIVO: El exgobernador del banco central de Argentina, Luis Caputo, habla durante una conferencia de prensa en Buenos Aires, Argentina, el 4 de mayo de 2018. Foto tomada el 4 de mayo de 2018. REUTERS/Marcos Brindici/Foto de archivoLe puede interesar: Un shock para bajar el déficit fiscal en 2% del PBI y una solución a las Leliq, los primeros puntos del plan Caputo

Las diferencias sobre cómo abordar el problema ya han provocado dos dimisiones de la presidencia del Banco Central en menos de una semana. primero fue Emilio OcampoInicialmente pretendía abordar el proyecto de dolarización, y en las últimas horas también descartó la oferta Damián Reidel, que aterrizó desde EE.UU. hace apenas 24 horas para hacerse cargo. Más que un cargo, se parece más a una especie de silla eléctrica, considerando la complejidad de las decisiones a tomar en un corto período de tiempo.

En la reunión de Caputo con los banqueros del viernes realmente no hubo mayores detalles sobre cuál es el plan para desactivar la bomba Leliq. El candidato a ministro de Economía se limitó a explicar que no habrá “medidas obligatorias”; Es decir, no hay posibilidad de implementar un Plan Bonex como en 1989 o un corralón como en 2002. Ambas medidas implicaron un cambio en las reglas del juego a plazos fijos, afectando los derechos de propiedad de los depositantes.

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Sin embargo, no existen soluciones mágicas al problema. La forma más directa sería conseguir un préstamo internacional de unos 15.000 a 20.000 millones de dólares. Así, para todos los ahorristas que quieran dolarizarse, habría nuevas reservas del Central para satisfacer la demanda.

¿De donde?

Aunque suena genial, esta opción viene con una serie de interrogantes además de carencias. La primera pregunta es si el nuevo gobierno argentino será capaz de recibir de bancos, fondos u organismos internacionales los USD 15.000 millones que harían falta al menos. ¿Alguien está dispuesto a prestar esa cantidad a un deudor cuyo riesgo país es de casi 2.000 puntos básicos? Parece (muy) improbable.

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Los bancos quieren evitar a toda costa medidas coercitivas. Temen el impacto en sus balances y en sus ahorradores. Caputo les prometió que no habría Plan Bonex ni intercambios forzosos, pero no dio indicios de un plan alternativo.

Otra posibilidad es conseguir ese monto ofreciendo activos como garantía, por ejemplo acciones en poder de la ANSES o retomando la idea de Milei de utilizar bonos en dólares como garantía. El problema es que al estar tan devaluadas, el valor como garantía de la deuda pública se reduce considerablemente.

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La eliminación de Leliq o pases pasivos de oferta de dólares ya tiene un historial no del todo favorable. En 2018 fue Federico Sturzenegger el que empezó a darle salida a los grandes fondos internacionales que querían deshacerse de sus Lebacs y dolarizarse, en lo que fue el inicio de la crisis cambiaria.

Desde el último año de Kirchner, el déficit fiscal ha sido constante: dos gobiernos de CFK, ni el de Macri ni el de Alberto Fernández, no lo han solucionado. Desde el último año de Kirchner, el déficit fiscal ha sido constante: dos gobiernos de CFK, ni el de Macri ni el de Alberto Fernández, no lo han solucionado.

Una vez iniciada la venta de dólares con ese fin, el titular del Central fue acusado de “favorecer la fuga de capitales”. Unas semanas después, se detuvo la venta de reservas y el mercado se ajustó ante una fuerte suba del tipo de cambio, que pasó de 20 a 35 pesos.

Otra posibilidad barajada en los últimos días es la de canjear Leliqs por bonos del Tesoro. No parece una solución óptima de ninguna manera. ¿De dónde sacaría el Tesoro los pesos para afrontar aranceles del 250% cada año? Por otro lado, una operación de estas características implicaría un gigantesco aumento de la emisión monetaria, producto del desarme de las Leliq.

Sin galera y sin tiempo

Bancos nacionales y extranjeros (agrupados en Adeba y ABA) propusieron una solución que, al menos en teoría, no contempla sacar “conejos de la galera”, sino algo que llevaría más tiempo.

Milei cree que la acción es un obstáculo insuperable para el crecimiento futuro. Pero para abrirlo primero hay que solucionar el problema de las Leliqs, que crecieron con el déficit durante toda la gestión de Alberto Fernández.

Básicamente, los bancos proponen que la política fiscal haga su trabajo, reduzca la inflación y ayude a reducir la tasa de interés. Si funciona, la mejora debería promover una mayor demanda de dinero y permitir que las acciones de Leliq caigan de forma casi natural.

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El problema de esta propuesta es que podría llevar más de un año, durante el cual no se podrían abrir las acciones y unificar el tipo de cambio. Es un período demasiado largo para un gobierno que ha prometido políticas de choque y necesita resultados rápidos para hacerse con el control.

Otra posibilidad, más extrema y arriesgada, es unificar inmediatamente el mercado cambiario liberando las acciones, aceptar una devaluación muy fuerte que licue activos pesados ​​y empezar de nuevo. Pero esta solución no agrada a Milei: la considera un lastre y provocaría un desastre en un contexto de altos niveles de pobreza.

Los tiempos apremian. Calculo de Ramiro Castiñeira Es muy explícito: con 23 mil millones de pesos en Leliqs “operando” a una tasa efectiva de 253% anual, el stock en un año saltaría a… 60 mil millones de pesos. La hiperinflación estallaría mucho antes.

Los mercados celebraron el resultado de la segunda vuelta con aumentos espectaculares: sobre todo por la contundente derrota del kirchnerismo. También fue un primer respaldo a las ideas de Milei y sus socios del PRO. La premisa de lograr rápidamente el equilibrio fiscal entusiasma a los inversores. Pero también ha habido analistas de bancos de inversión o agencias de riesgo que no confían en que las reformas que el libertario planea implementar puedan llevarse a cabo, aunque no se sabe a ciencia cierta en qué consisten.

Los mercados viven una clara luna de miel, con subidas espectaculares de acciones y bonos. Ahora le toca al presidente electo jugar y validar el entusiasmo de los inversores. La salida racional de las acciones y la unificación cambiaria son elementos esenciales

Milei deberá aprovechar la “luna de miel” de los ganadores para implementar rápidamente los cambios que tiene en mente. Es el mejor momento porque tiene un amplio apoyo de la sociedad, incluso de muchos de los que no votaron por él. Además, se supone que también puede lograr un mayor apoyo legislativo, ya sea por parte de los propios o sumando legisladores del PRO, bloques independientes y algunos radicales o incluso peronistas no kirchneristas, como es claramente el caso de Juan Schiaretti.

Aprovecha mientras dure

Las tasas de popularidad en Argentina son muy volátiles. Alberto Fernández Llegó a más del 80% en plena pandemia, pero terminó por debajo del 10 por ciento. Milei se ve casi obligada a aprovechar este pico de popularidad, porque ni él ni nadie puede estar seguro de cuánto tiempo podrá durar.

Y el presidente electo y Luis “Totó” Caputo, al que fue propuesto el Ministerio de Economía, fue el encargado de dar pistas sobre los pasos futuros del Gobierno. Pero no se anunciará nada antes del 10 de diciembre.

El desafío es solucionar simultáneamente el excedente de pesos y la falta de dólares EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
El desafío es solucionar simultáneamente el excedente de pesos y la falta de dólares EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

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La primera y más clara definición es que un plan de estabilización viene con un objetivo no negociable: lograr el equilibrio fiscal en el primer año. Significa una reducción del gasto del 5% del PBI, considerando que el rojo primario será del 3% del PBI y el financiero (intereses de la deuda fiscal) sumará otro 2 por ciento. Para ello habrá que aplicar la famosa “motosierra” y la propuesta concreta de reducción de gastos o mejora de ingresos llegará sólo después de la inauguración.

El equilibrio fiscal será el principal “ancla” para impulsar la normalización. La economía argentina ha vivido con constantes redundancias fiscales casi desde 2007, el último año de la administración. Néstor Kirchner. Desde entonces, han pasado dos gobiernos Cristina Kirchnerla de Mauricio Macri y el de Alberto Fernández. Nadie, más allá de los distintos sesgos ideológicos, ha logrado el equilibrio fiscal.

Equilibrar las cuentas será, por tanto, el impactante plan de Milei. Es lo contrario de lo que hizo Macri cuando inició su gestión. Así pues, tras una votación muy igualada con Daniel Scioli, optó por un enfoque gradual para reducir la burocracia fiscal que llevaría a la inacción. Ese gobierno se dejó llevar por el acceso al crédito internacional, que cubrió las cuentas públicas en números rojos durante los dos primeros años. La deuda en ese periodo alcanzó los USD 50.000 millones, antes de recurrir a la ayuda del FMI.

Pero el juego no es sólo fiscal, sino también a nivel monetario y cambiario, donde existen los mayores desequilibrios. Pero no es ahí donde todo está en juego y aparecen las mayores incertidumbres.

Quizás lo único que parece más o menos claro es que el nuevo Gobierno partirá de una fuerte honestidad del tipo de cambio oficial. No hay certeza sobre el nivel de la devaluación, pero sería significativa. Según distintas estimaciones, el dólar podría estar entre 650 y 800 pesos.

Este ajuste del dólar oficial es fundamental para trabajar los desequilibrios del mercado monetario y los que hay que corregir. De esta manera el nuevo gobierno comenzaría con una brecha mucho menor, el primer paso hacia la apertura del cepo y la unificación cambiaria.

Mientras tanto, el mercado funcionaría de forma dividida, con un tipo de cambio para el comercio exterior y el resto para operaciones financieras, a través del dólar PBI y el CCL. En este nuevo comienzo, el mercado cambiario operaría con un grado de restricciones considerablemente menor que el actual. Está todo por ver, pero se acerca el momento de las primeras definiciones importantes.

Javier Mielcepo tipo de cambioLuis CaputoBanco CentralPublicando déficit fiscalNoticias plásticas

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Source: frv.edu.vn

Madhuri Shetty
Manoj Gadtaula

Manoj Gadtaula is a young Indian man from Mangalore who is constantly on the lookout for new things and loves to explore. Madhuri has a great passion for helping others and motivating people. She researched the careers, biographies, lifestyles, and net worths of celebrities..

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